Cómo es una crisis de migraña: las cuatro fases
Una crisis de migraña no es solo el dolor. Muchas personas notan varias fases, aunque no siempre aparecen todas:
- Pródromos (señales previas): horas o incluso un día antes, cansancio, bostezos, irritabilidad, rigidez en el cuello, ganas de comer ciertos alimentos o más sensibilidad a la luz.
- Aura: en algunas personas, poco antes del dolor, alteraciones de la vista u hormigueos que duran unos minutos. Se explica más abajo.
- Dolor: pulsátil, de moderado a intenso, a menudo en un lado de la cabeza, aunque puede cambiar de lado o ocupar toda la cabeza. Empeora al moverse o al subir escaleras. Sin tratamiento suele durar entre 4 horas y 3 días.
- Recuperación: cuando el dolor se va, es habitual sentirse agotado, con la cabeza «espesa» o con dificultad para concentrarse durante unas horas o un día.
Migraña con aura
El aura es un síntoma neurológico pasajero que suele aparecer antes del dolor. Lo más frecuente es visual: luces brillantes, líneas en zigzag o una mancha que tapa parte de la visión y se va extendiendo poco a poco.
También puede notarse un hormigueo que sube por la mano hasta la cara, o dificultad para encontrar las palabras. Cada síntoma aparece de forma gradual, dura entre 5 y 60 minutos y desaparece por completo.
La mayoría de las personas con migraña no tiene aura, o solo la tiene alguna vez. Si es la primera vez que nota un aura, si dura más de una hora o si se acompaña de pérdida de fuerza, consulte sin esperar: hay que diferenciarla de un ictus. Las mujeres con migraña con aura deben comentarlo a su médico antes de tomar anticonceptivos con estrógenos.
¿Migraña, cefalea tensional u otro dolor de cabeza?
Hay muchos tipos de dolor de cabeza (cefalea). Casi todos son primarios: el dolor es el problema en sí y no se debe a otra enfermedad. Estas diferencias sencillas ayudan a orientarse:
- Migraña: dolor pulsátil, a menudo en un lado, que obliga a parar. Empeora con el movimiento y se acompaña de náuseas o molestia con la luz y el ruido.
- Cefalea tensional: el dolor de cabeza más común. Es como una presión o una cinta apretada alrededor de la cabeza, de intensidad leve o moderada. No empeora al caminar y no suele dar náuseas.
- Cefalea en racimos: poco frecuente. Dolor muy intenso alrededor de un ojo, de 15 minutos a 3 horas, con lagrimeo, ojo rojo o nariz tapada. Aparece en temporadas, a menudo a la misma hora.
- Dolor en la cara: unas descargas eléctricas muy breves en la mejilla o la mandíbula, al masticar o al tocarse la cara, hacen pensar en una neuralgia del trigémino.
Cuándo ir al neurólogo por dolor de cabeza
Pida una visita si usted o un familiar:
- Tiene dolor de cabeza varios días al mes o toma analgésicos con frecuencia.
- Nota que el dolor ha cambiado: es distinto, más frecuente o más intenso que antes.
- Empieza a tener dolores de cabeza después de los 50 años.
- Tiene un dolor que le despierta por la noche o que aparece al toser o al hacer esfuerzos.
- Tiene aura por primera vez o un aura distinta de la habitual.
- Ha probado tratamientos que no le funcionan o que le sientan mal.
Señales de alarma: llame al 112
No pida cita: llame al 112 si el dolor de cabeza:
- Es muy fuerte y empieza de golpe, en segundos, como el peor dolor de su vida.
- Se acompaña de fiebre y rigidez de nuca (dificultad para doblar el cuello).
- Se acompaña de confusión, somnolencia, convulsiones, pérdida de fuerza, dificultad para hablar o pérdida de visión.
- Aparece después de un golpe en la cabeza.
Cómo se diagnostica
El diagnóstico de la migraña es clínico: se basa en lo que usted cuenta y en la exploración neurológica. Se siguen los criterios de la Clasificación Internacional de las Cefaleas. No hay un análisis ni una prueba de imagen que «vea» la migraña.
Ayuda mucho llevar un diario de cefaleas durante uno o dos meses antes de la visita. Apunte:
- Los días con dolor, a qué hora empezó y cuánto duró.
- Cómo era el dolor y si hubo náuseas, aura u otros síntomas.
- Qué medicación tomó, a qué hora y si le hizo efecto.
- Lo que pudo influir: sueño, comidas, estrés o, en las mujeres, la menstruación.
Cuándo hace falta una resonancia
Si el dolor es típico de migraña y la exploración es normal, una resonancia magnética o un TAC no suelen aportar nada. Se piden cuando hay señales de alarma, cuando el dolor ha cambiado, cuando la exploración muestra algo anormal o cuando los síntomas no encajan con una cefalea primaria.
Tratamiento de las crisis
El objetivo es cortar la crisis cuanto antes. Lo más importante es tomar la medicación pronto, al empezar el dolor y no cuando ya es intenso. Según la intensidad de las crisis, se usan:
- Antiinflamatorios (por ejemplo, ibuprofeno, naproxeno o ácido acetilsalicílico) o paracetamol, en las crisis leves o moderadas.
- Triptanes, medicamentos específicos para la migraña, en las crisis moderadas o intensas o cuando los anteriores no bastan. Hay comprimidos, comprimidos que se deshacen en la boca y espray nasal. No se recomiendan en personas con enfermedad del corazón, ictus previo o tensión alta no controlada.
- Medicamentos para las náuseas, que además ayudan a que el resto de la medicación se absorba mejor.
Tratamiento preventivo
Se plantea cuando las crisis son frecuentes, duran mucho, responden mal al tratamiento o limitan la vida diaria. También cuando se toman analgésicos muchos días al mes. Se toma a diario, haya dolor o no, y su objetivo es que haya menos crisis y que sean más leves.
Los fármacos orales más usados pertenecen a varios grupos. Muchos se crearon para otras enfermedades y se usan en dosis bajas:
- Betabloqueantes, como el propranolol.
- Neuromoduladores (fármacos para la epilepsia), como el topiramato.
- Antidepresivos en dosis bajas, como la amitriptilina.
- Antagonistas del calcio, como la flunarizina.
- Fármacos para la tensión arterial, como el candesartán.
Cómo se sigue el tratamiento preventivo
La elección depende de cada persona: sus otras enfermedades, la medicación que ya toma, el peso, el sueño o el deseo de embarazo. Se empieza con dosis bajas y se sube poco a poco.
El efecto se valora al cabo de dos o tres meses. Por eso es importante no dejarlo antes de tiempo aunque parezca que no funciona. Si va bien, se mantiene unos meses y después se valora retirarlo. Existen otros tratamientos preventivos que se valoran según cada caso.
Dolor de cabeza diario por abuso de analgésicos
Tomar analgésicos para el dolor de cabeza más de 10 a 15 días al mes, según el medicamento, puede empeorar el dolor y hacer que aparezca casi todos los días. Se llama cefalea por abuso de medicación. Es frecuente en personas con migraña y se puede tratar.
El tratamiento consiste en reducir o retirar el analgésico que se toma en exceso y empezar un tratamiento preventivo. Las primeras semanas el dolor puede empeorar un poco. Por eso conviene hacerlo con un plan acordado con su neurólogo, y no por su cuenta.
Los opioides (derivados de la morfina, como la codeína o el tramadol) no se recomiendan para la migraña: ayudan poco y favorecen este dolor diario.
Hábitos que ayudan
Los hábitos no curan la migraña, pero en muchas personas ayudan a que haya menos crisis. El cerebro con migraña lleva mal los cambios bruscos:
- Acostarse y levantarse a horas parecidas, también el fin de semana.
- No saltarse comidas y beber agua a lo largo del día.
- Hacer ejercicio moderado con regularidad, como caminar a buen paso, nadar o ir en bicicleta.
- Tomar el café con moderación y a horas regulares.
- Fijarse en el diario por si algo se repite antes de las crisis. No hace falta evitarlo todo: los desencadenantes cambian de una persona a otra.
La visita en la consulta de Manresa
En la primera visita se revisan la historia del dolor, el diario y la medicación que ha probado, y se hace una exploración neurológica. Traiga los informes y las pruebas que tenga. Con todo ello se explica el diagnóstico y se propone un plan de tratamiento, que se revisa en las visitas de seguimiento. Puede pedir cita online.
Antes de la primera visita
- Traiga los informes y las pruebas que tenga (análisis, resonancias o TAC).
- Traiga la lista de la medicación que toma, con las dosis y los horarios.
- Si puede, venga acompañado de un familiar: a menudo aporta información útil.
- Puede pedir la cita para un familiar por teléfono, por WhatsApp o en línea.
Fuentes de referencia
Esta información es general y no sustituye a una visita. Si tiene síntomas de alarma (pérdida de fuerza o de habla de golpe, una crisis que no cede), no pida cita: llame al 112.